Cuál es la fiscalidad de las acciones

La reforma fiscal que entró en vigor el 1 de enero de 2015 trajo cambios en la fiscalidad de las acciones, tanto cuando se perciban rendimientos del capital mobiliario, como dividendos, o ganancias o pérdidas por la compraventa de acciones de empresas tanto extranjeras, como españolas.

Nueva fiscalidad de las acciones

La obtención de la mayoría de rendimientos del capital mobiliario y de las ganancias patrimoniales o las plusvalías generadas por la compraventa de acciones, tributan en la base imponible del ahorro, que con la reforma fiscal sufre cambios. A partir de 2015 bajan los tipos de gravamen hasta el 19% en los primeros 6.000 euros, al 21% hasta los 50.000 euros y hasta el 23% a partir de esa cifra.

No obstante, hay que hacer dos aclaraciones:

– La reducción de los tipos de gravamen es progresiva, por lo que para 2015 se establecen en el 20% hasta 6.000 euros, el 22% hasta 50.000 euros y el 24% a partir de ese importe.

– Ya no va a distinguirse la cifra de 24.000 euros, que sube como hemos comentado hasta los 50.000 euros.

Además, se suprimen los coeficientes de abatimiento para las acciones compradas antes de 1995, que ya no podrán aplicarse a partir de 2015.

Fiscalidad del reparto de dividendos

A partir del 2015 tributan desde el primer euro de beneficio que se reciba. Se elimina la exención de los primeros 1.500 euros, contemplada en el artículo 7 de la Ley del IRPF.

Eso sí, en la declaración de la renta del ejercicio 2015, todavía se puede aplicar la exención, pues es el último año que está en vigor, y para ello hay que cumplir unos requisitos:

– Que se haya percibido el dividendo dentro del año 2014.

– Que se hayan mantenido las acciones en cartera durante 2 meses (antes y después de recibir el beneficio). Es decir, que no se produzca una transmisión de valores homogéneos en ese período.

Veamos un ejemplo:

Si en 2014 percibió 3.500 euros de dividendos de una sociedad, en la campaña de renta de 2015 tributará solamente por 2.000 euros, pudiendo aplicar la exención a los primeros 1.500.

El resto, los 2.000 euros, tributarán en la base imponible del ahorro, como rendimientos del capital mobiliario al 19% hasta los 6.000 euros.

A raíz de la reforma fiscal de 2015 encontramos cambios significativos que van a afectar los pequeños inversores.

Por ejemplo, un contribuyente recibe 7.000 euros de dividendos a lo largo del ejercicio. Con la anterior normativa, tributaría al tipo de 21%, pues se restaría la exención de los primeros 1.500 euros quedando solo 5.500 euros que darían lugar a una cuota de 1.155 euros.

Ahora debemos saber que tributamos por todo, y si recibes esos 7.000 euros en 2015, los primeros 6.000 tributarán al 20% = 1.200 euros, y los 1.000 restantes al 22%= 220 euros, quedando una cuota de 1.420 euros.

Fiscalidad de las acciones a corto plazo

Una de las medidas positivas de la reforma es que ya no importa cuánto tiempo se queden en el patrimonio las acciones desde la compra y hasta la venta de las mismas, pues se elimina la penalización que tenían las plusvalías generadas en menos de un año, pasando de tributar de la base imponible general (a tipos impositivos más altos) a la base imponible del ahorro, con el resto de ganancias y pérdidas patrimoniales.

¿Esto qué ventajas tiene?

fiscalidad de las acciones

Digamos que un contribuyente vende un paquete de acciones por 35.000 euros que fueron adquiridas hace 6 meses por 27.000 euros.

Al tenerlas en su patrimonio menos de 1 año, con la normativa anterior la diferencia entre precio de adquisición menos precio de transmisión = 8.000 euros, tributaba en la base imponible general, lo que tiene 2 inconvenientes principales:

– Esas ganancias se unían al resto de rendimientos (trabajo, actividades económicas, rendimientos del capital inmobiliario, alquileres, etc.) subiendo mucho la base imponible.

– Además de que los tipos de gravamen general pueden llegar a ser más altos que los del ahorro, esa subida de la base imponible puede determinar una subida del tramo.

Así, por ejemplo, esos 8.000 euros sumados al resto de rentas podían llegar a tributar hasta el 52%. Aunque estos tipos también han bajado, pasando de 7 tramos a 5 y de un máximo de 52 al 45% en 2016.